SIEMPRE LOS MISMOS PROBLEMAS...

...para abrir la puta lata de cerveza.
Cuando no necesito una moneda, necesito una llave; si no, no me queda más remedio que pedir (muy a mi pesar...soy un tozudo de nacimiento, como buen aragonés) que me la abran.
Bien se vale que en la tele están echando un buen partido de fútbol.
Y es que, cuando el fútbol está presente, estos problemas son menos problemas.
Y que bien sabe. Ese amargor tan 'dulce' el de mi cerveza fresca de la nevera. Hoy es una Heifer, robada a mi compañero de piso. Él me deja robárselas y no le hago desprecio...
Una -nada más- para empezar con buen pie el fin de semana, pero no más entre semana, que muchas son 'malas'.
Aunque no tan malas como el malestar que me provoca el gol que le acaban de marcar a Valdés...
Menos mal que este año estamos fuertes. Ya se verá.

Aquí lo contaremos Casi Todo.
Bienvenidos a CTf,
Soy Pablo Orleans y éste es mi blog.
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lunes, 12 de enero de 2009

CUANDO EL REY GANA OTRA BATALLA


El domingo 11 de enero de 2009, en Pamplona, una batalla suponía más que una victoria y una derrota, más que tres puntos o ninguno, más que un cambio histórico o no. La hora de la batalla era a las nueve de la noche y la luna llena intentaba hacerse un hueco en el cielo pamplonés. Entre la niebla, 22 guerreros esperaban la contienda. Unos, 11 sedientos gladiadores de amarillo chillón acostumbrados a la victoria cerca y lejos de casa, se enfrentaban a los de rojo, los de la zona, los 11 de casa. Éstos, luchadores natos, llenos de garra y coraje siempre suponen una difícil prueba para sus contrincantes aún cuando las cosas les van mal.
Miles de personas acudieron al campo de batalla para animar a los de casa, pero el mejor guerrero de los forasteros calló de inmediato al agitado público asistente.
Con un slalon prodigioso, al alcance de muy pocos, el pequeño argentino Messi puso el miedo en el cuerpo. Los culés habían comenzado fuertes y son muy temidos en el mundo, más aún cuando sus engranajes funcionan a la perfección, como una auténtica máquina de guerra. Y el fin rojillo se presagiaba poco después. El galo del ejército culé, apodado 'Tití', mandó otra ofensiva contra la retaguardia navarra que supo contener no sin dificultades. Once minutos de lucha y el Barça apretando.
Pasaron los minutos y se sucedieron las ofensivas sin éxito en una y otra área, aunque más en la local. Pero cuando ambos contendientes esperaban ya el descanso para prepararse para un duro final, un gran ser (y mejor jugador) venido desde tierras lejanas, de un continente que en tiempos fue temido, de la denominada África negra, apareció para adelantar al bando catalán (pero con seguidores en todo el mundo) y minar -presumiblemente- la moral de un equipo rojillo que se hundía un poco más en los puestos calientes de la tabla.
De este modo se llegó al habitual descanso de quince minutos en el que los guerreros saciaron su sed y en el que algunos renovaron su sed, esta vez de venganza.
Con estas ganas de vengarse saltó al campo de batalla (llamado en esta ciudad Reyno de Navarra pero conocido comúnmente -hasta Pep se sigue confundiendo aunque rectifique...- como El Sadar) un Osasuna activo, duro en sus entradas (casi comprendo que la única manera de parar a los culés sea mediante 'hostias al tuntún') y con más ganas que un Barça desorientado y fuera de juego, no sé si por la densa niebla que también nubló sus mentes o por el frío -que tampoco era tanto...- que paralizó sus articulaciones.
Algo pasó en este equipo temido e 'invencible' (hoy por hoy está muy bien, pero quien dice eso no tiene ni idea de fútbol, ya que gracias a que nadie es invencible, el fútbol es el mejor deporte del mundo...) que hizo resurgir a un equipo mermado pero que reaccionó ante la empanada de los de Guardiola y se aprovechó de la situación en tan sólo diez minutos en los que dio la vuelta a un partido que habían merecido (simplemente por ganas) empatar e incluso ganar. Primero Flaño, de gran testarazo tras un córner y después Pandiani en el 72, de remate con el pie tras pase raso desde la banda, adelantaron al colista que se enfrentó ante el grande de la categoria.
El orgullo del ejército amarillo chillón quedó tocado y fue a raíz de ese golpe cuando volvió a despertar y a atacar todos los flancos navarros.
Así llegó el empate. En una jugada del brasileño Alves por la derecha, que pasó por abajo a Xavi, éste batió al portero local Roberto y puso el 2-2 en el electrónico del Reyno de Navarra.
Fue en esta jugada donde Xavi recibe una durísima entrada de Flaño que debía haber sido expulsado a pesar del gol visitante.
Un jugador no puede entrar de esa manera, y por mucho que esa jugada coincida con un gol, el árbitro no puede mirar hacia otro lado y no darle la más mínima importancia.
Pero el conjunto de Josep Guardiola no se conformaba con el empate y seguía buscando el gol. Fue el mismo guerrero que comenzó las ofensivas quien las acabó. Un zapatazo, un latigazo típico del astro argentino cambió el curso de la batalla. 2-3 y el Barça a doce puntos de su inmediato perseguidor. Por su parte, la defensa numantina de los valientes guerreros navarros les deja con el físico tocado (último a 4 puntos de la salvación) pero con la moral alta al haber sido capaces de poner en apuros al todopoderoso F.C. Barcelona, el ejército de estrellas que trabajan y de trabajdores supremos que saben hacer su trabajo casi a la perfección, hasta que alguien mejor les bajedesde el cielo y canten como dijo una vez Fito: "...Me he elevado por el suelo y me he arrastrado por el barro...". Que Pep haga lo imposible para que no ocurra y los culés nos acabemos llevando una gran decepción a final de temporada.

Imagen: Marca.com

lunes, 22 de diciembre de 2008

10, 11, 12,...

Jornada 16.
Dos duelos increíbles entre equipos punteros. Beneficiado: el F.C. Barcelona.
Así se podría resumir lo más importante de esta decimosexta jornada de la Liga BBVA. Así se podría resumir, pero también han pasado cosas muy interesantes.
Primero, el Barça hace pleno en el 'Tourmalet' de la Liga.
Segundo, el Madrid gana al Valencia pero es quinto.
Tercero, el Betis no se consolida y sí lo hace a su costa el Athletic.
Cuarto, esta temporada va a batir récords goleadores.
Y quinto, Osasuna acabá con su escasez goleadora en un sólo partido y no se descuelga.
Vayamos por puntos.

El Barça, dícese de aquel conjunto de jugadores de ensueño, vestidos de corto con los colores blaugrana y cuya máxima es el control total del juego; un equipo que juega como un equipo; un equipo que sabe sufrir, luchar, sudar y ganar; una especie de jugadores en peligro de extinción pero en proceso de recuperación, que viven del balón como un pez lo hace del agua, o una planta del sol; un conjunto de seres diferentes de los demás seres de su planeta llamado fútbol, que miman el balón con tal suavidad que se asemeja a las continuas caricias que un enamorado brinda a su pareja; un conjunto de jugadores que ofrecen a todo aficionado de su profesión momentos inolvidables, jugadas imposibles y espectáculo a borbotones, un equipo que, al fin y al cabo, es de nuestro mundo.
Este es, para mí, el Barça.
Puede que se note en estas palabras mi pasión por los colores blaugranas, no lo sé. Puede que simplemente vea lo que mucha gente ve. Un equipo supremo, un conjunto ganador y luchador que, como siga a este ritmo, va a batir grandes récords históricos hasta la fecha.
El domingo dio muestras de su poder.
No es que jugase como nos tiene acostumbrados últimamente, no. Tampoco es que golease como lo hizo en varias ocasiones hace no más de un mes. No se vio al mejor Barça. Ni de juego ni de espectáculo ni, por supuesto, de goleadas. El Barça de este fin de semana fue un equipo práctico con las destelladas de una especie protegida y excepcional.
Delante, el mejor Villarreal. El equipo que, a mi juicio, podía hacer sombra a un Barça genial. El único equipo que puede asemejar su juego al de culés.
Los de Pellegrini juegan, la tocan y marcan. El submarino amarillo promete espectáculo pero carece de ese plus de confianza+calidad del que dispone el conjunto de la Ciudad Condal.
Hoy por hoy, el Barça es el Rey. Es el rey, pero deberá demostrarlo de aquí en adelante.
En la Liga..., aún queda mucha liga; en la Champions, el Lyon de Benzema -por cierto, qué gran jugador es el galo- puede ser un duro rival de los octavos de final; y en la Copa del Rey, el Atlético -tercero en la competición doméstica- será, seguro, un rival muy complicado con su trío atacante Agüero-Forlán-Maxi.
Pero el domingo, el Barça adelantó mucho trabajo y ganó a domicilio a un gran y seguro Villarreal que comenzó apurando a los de Pep.
El partido se adivinaba como una de las pruebas más difíciles para los culés, y así fue.
Posicionado en defensa, con rigor en ataque y dureza en la media, el Villarreal aguantó a un Barça que le costó pero que siguió con la máxima de 'el balón conmigo'.
Así pasaron los minutos. Una de Henry por aquí (3'); otra de Rossi por allá (18') y el 0-0 en el marcador. El Villarreal cómodo con un Pires rejuvenecido. El Barça tranquilo, confiado en el 'tiene que llegar' y tocándola lo que los medios amarillos le dejaban.
Al final nada de nada, todo agua de borrajas y con dos roscos se llegó al descanso.
Fue en la reanudación cuando el Villarreal salió con más ímpetu que los de Pep. Tres minutos le bastaron al ex-zaragocista Cani para desequilibrar el marcador en favor de los de Castellón y poner en apuros a un Barça despistado.
Fue entonces cuando estos seres extraños se pusieron manos a la obra. Fue entonces cuando sintieron herido su orgullo y comenzaron a mover el juego como querían/podían y demostraron porqué les sacan diez puntos al segundo, once a tercero y cuarto y doce a quinto y sexto.
Primero Keita de cabeza a centro de Alves (55') y luego Henry -el francés que nunca hace nada...- tras pase milimétrico de Xavi en el minuto 66 dieron la vuelta al marcador y sellaron un Tourmalet brillante.
De vacaciones, como líderes de invierno -nunca he entendido esta obsesión por los líderes de invierno...- y con la responsabilidad de comenzar el año como han acabado éste: ganando y haciendo disfrutar.
El Madrid, por su parte, ganó 1-0 un partido contra el Valencia que bien podía haber ganado de goleada o bien podía haber perdido. Con numerosas ocasiones y con un continuo ir y venir, el partido que resolvió tempranamente Higuaín con un golazo tras jugadón de un Robben inconmensurable, vertical y rápido, no defraudó y dejó buen sabor de boca en los aficionados de ambos equipos.
Los del Madrid, porque a pesar de que su equipo no juega como desearían gana como siempre y eso les da alas. Juande ha cambiado la mentalidad de un equipo expesimista y experdedor que sabe a lo que juega o, por lo menos, lo intenta.

Los aficionados del Valencia, a pesar de la derrota Ché en tierras blancas, vieron un equipo peleón que no tuvo su día de cara a gol. Lo intentaban y lo intentaban, pero el gol se les apoderaba. Al final no pudieron superar a Casillas y se quedaron sin los tres puntos, colocándose cuartos tras culés, sevillistas y atléticos.
Los blancos disfrutan de una quinta posición, en una zona muy apretada y llena de duros rivales que no les dejaran las cosas fáciles.

Un duelo que me interesaba mucho y que no pude ver completo fue el choque entre verdiblancos y rojiblancos. Betis y Bilbao. Athletic y Betis. Dos equipos tradicionales en zonas bajas. Los de Chaparro, jugando bien y con una muy buena plantilla, no encuentra su lugar. El Athletic, con buenos jugadores y con su característico pundonor y lucha, se codeaban -hasta hace nada- con los equipos de descenso.
Fue gracias a este partido y en detrimento del Betis, cuando los leones sacaron las uñas y se alejan un poco más de los puestos calientes que casi les chamuscan semanas atrás. De estar colista a colocarse duodécimo a seis puntos del Espanyol (tercero por la cola).
El Espanyol, derrotado en casa ante un imparable e irreconocible Atlético -que lleva varias temporadas avisando...- de la mano de sus tres estrellas sudamericanas, está sufriendo en demasía a estas alturas, esperando recuperar el vuelo y salvarse de la quema de junio.
Por último, y a pesar de que ocurrieron muchas cosas más, me gustaría hacer un pequeño homenaje a un Osasuna que necesitaba lo que esta jornada recibió.
A costa del Getafe, los de Camacho aseguraron los tres puntos en la primera mitad. Cuando los jugadores se encaminaban a los vestuarios para descansar durante quince minutos, el marcador del Reyno de Navarra reflejaba un 4-0 a favor de los locales que vieron como en 45 minutos habían marcado casi un tercio de los goles en 15 partidos disputados.
Hasta la jornada de ayer, los rojillos habían marcado 11 goles en 16 jornadas. Ayer, en 45 minutos, 4 y en 90': 5
Con esta goleada veremos si los navarros cogen la suficiente confianza como para salir de los puestos de descenso. Lo que ya sabemos es que Osasuna no ha dicho su última palabra.

Imágenes: As.com // Marca.com