SIEMPRE LOS MISMOS PROBLEMAS...

...para abrir la puta lata de cerveza.
Cuando no necesito una moneda, necesito una llave; si no, no me queda más remedio que pedir (muy a mi pesar...soy un tozudo de nacimiento, como buen aragonés) que me la abran.
Bien se vale que en la tele están echando un buen partido de fútbol.
Y es que, cuando el fútbol está presente, estos problemas son menos problemas.
Y que bien sabe. Ese amargor tan 'dulce' el de mi cerveza fresca de la nevera. Hoy es una Heifer, robada a mi compañero de piso. Él me deja robárselas y no le hago desprecio...
Una -nada más- para empezar con buen pie el fin de semana, pero no más entre semana, que muchas son 'malas'.
Aunque no tan malas como el malestar que me provoca el gol que le acaban de marcar a Valdés...
Menos mal que este año estamos fuertes. Ya se verá.

Aquí lo contaremos Casi Todo.
Bienvenidos a CTf,
Soy Pablo Orleans y éste es mi blog.

miércoles, 6 de mayo de 2009

CÓMO ME GUSTA SUFRIR


Increíble y agradable la clasificación para la final de la UEFA Champions League del Fútbol Club Barcelona. Desde un primer momento, sentado en mi banqueta del bar de abajo, con mi jarra de cerveza fresca y rodeado de muchísimos aficionados culés pensaba en una victoria blaugrana fácil y recordada como la del pasado sábado en el Santiago Bernabéu.

Pero no. Mis expectativas anteriores al partido se disiparon a los nueve minutos de juego, cuando el africano Essien marcó un golazo que adelantó a los londinenses en el marcador. Ése era el objetivo de Hiddink. Marcar rápido, agazaparse atrás y luchar todos los balones como si fuese el último, haciendo gala de su fuerza y su resistencia. Así fue. Con el autobús tras Cech y los balones rápidos al increíble e imprescindible Drogba (que es medio equipo), el Chelsea jugó a retar al fútbol de verdad. Lo que podría llamarse un anti-fútbol de teoría, el sistema defensivo del Chelsea, férreo y duro, entramado que ni una mosca era capaz de atravesar, conjunto de amasijos de carne humana vestida de azul y de corto que imposibilitaba que la perfecta dirección de los balones del centro del campo azulgrana llegasen a la delantera y entonces llegasen los goles, esa estructura rocosa, correosa, imposible de atravesar agotaba cada minuto para ir consumiendo un partido que enseñaba a la Champions inglés, que bebía té en Roma y escuchaba las campanadas del Big Ben desde uno de sus buses rojos. Ni el mejor equipo del mundo, ni el que mejor juego hace, ni el que tiene la mejor delantera del mundo, al mejor portero (me quito el gorro por Valdés...menudo partidazo que hace callar muchas bocas), al mejor centro del campo de la historia y un banquillo envidiable, ni ese equipo que le endosó al Real Madrid 6 en su feudo, ni ese equipo que iba a hacer historia podía atravesar el telón de carne que Hiddink ideó en su propio estadio y ante sus propios seguidores.

Pero este Barça es distinto. Con un poco de despiste arbitral, todos los seguidores del Barça del mundo sufríamos ante el televisor y bajábamos los brazos ante la imposibilidad de llegar a la meta del portero checo. Los minutos se iban agotando y el Barça, con diez en el campo tras la expulsión de Abidal, lo seguía intentando en ataque y se seguía defendiendo -como podía- atrás evitando una vez tras otra, las acometidas de los ingleses. Pasaron los minutos y los londinenses se iban frotando las manos, mientras que los culés veíamos imposible el pase a la red de los nuestros.

Pero tenemos a un crack. Andrés Iniesta, el jugador diez, que ha recibido minuto tras minuto durante los noventa y nueve que ha durado el partido la presión inagotable del centro del campo y la defensa inglesa, que ha luchado todos los balones uno tras otro, que se ha levantado tras las numerosas flatas de los contrarios, que ha sudado, se ha remojado y ha buscado el pase, ese Andrés (viva la madre que lo parió) ha encontrado el mejor pase de todos, en el mejor minuto de todos, ante la mejor afición de todas y de una manera inmejorable. Ha encontrado el pase a la red. Hemos sufrido, sí. Nos han favorecido, a lo mejor. Hemos jugado mejor, sin duda. Nos lo hemos merecido, absolutamente. Y lo que es mejor, lo que más nos alegra y lo que cuenta: HEMOS PASADO.

GRACIAS BARÇA.

Imagen: As.com

11 comentarios:

FERNANDO SANCHEZ POSTIGO dijo...

cuando se gana, el sufrimiento merece la pena. Además, pocas veces se grita tanto un gol como este de Iniesta. Un abrazo.

Andrés Pérez dijo...

Tampoco creo que la actuación arbitral fuera determinante. Abidal jamás debió ser expulsado y Essien sí, por poner un ejemplo.

Respecto al partido. Pues bien, ya lo hemos hablado, el Chelsea hubiera sido tan digno finalista como el Barça. El Chelsea es un equipo pragmático que no atiende a razones de estilo o ideológicas. Se adapta a las circunstancias y sabía perfectamente que la única manera posible de parar al Barcelona era adelantándose en el marcador y cerrando filas. Así lo hizo y pienso que hay que felicitar a Hiddink porque fue el único equipo esta temporada capaz de poner en verdaderos aprietos al Barcelona sin ser el único que puso un muro de hormigón armado atrás. La defensa también existe. El Chelsea jugó la única baza que le daba posibilidad de entrar en la final, y la capacidad de cambiar, de metamorfosear, pienso que debe ser digna de elogio.

Ya digo que pragmáticamente el Barça mereció mucho menos que el Chelsea. Tuvo menos ocasiones y pareció inoperante durante todo el partido. Sin embargo hay algo digno de elogio más allá del paupérrimo partido de la práctica totalidad del equipo. Decía, es digno de elogio el morir con una filosofía, con un estilo, con un plan. Pase lo que pase e, Barça siempre se muestra presto a jugar con el balón, a disfrutar y a intentar hacer disfrutar. De hecho, no pegó un patadón ni un balón largo durante casi los noventa minutos a pesar de la incipiente desesperación. Tuvo paciencia, intentó practicar su juego, iba a morir con las botas puestas y finalmente la veleidosa fortuna decidió premiar su honor, la fidelidad con la que Guardiola se trata a sí mismo.

A su manera, cada uno tendrá argumentos para decir que mereció pasar a la final. Si debemos fijarnos por lo expuesto en el campo, el Chelsea para hubiera sido justo finalista. Pensando en el estilo, en la elegancia, en el tesón del Barcelona jugando siempre a lo mismo a pesar de incurrir en los mismos errores, a pesar de saberse incapaz de sobrepasar al Chelsea, todo, en suma, le hace digno finalista. Nos vemos en Roma.

Un abrazo!

Pablo Orleans dijo...

@ Fernando:
Nunca me alegré tanto de sufrir una hora y media. Ese nerviosismo, esa decepción al ver que no se podía, esa impotencia... todo se disipó tras el gol de Andrés y la liberación de tensión.

@ Andrés:
Para mí, el juego del Chelsea, en su campo, en la semifinal de la Champions League con medio mundo pendiente fue, cuanto menos, antifútbol. Lo he dicho, lo digo y lo diré. Un equipo de las características del Chelsea, con grandísimos jugadores, que se aferra a un gol de 'churro' de su medio más torpe con el balón y que se agazapa atrás como un equipo segundón en la Copa del Rey (sin desmerecer a los grandes equipos segundones...) en las semifinales de la Champions, un equipo que juega a deshacer el fútbol que inventa su rival, a cortar jugadas con entradas terroríficas (recordemos la de Essien a Iniesta) y a lanzar balones en largo para pillar desprevenido al rival, un rival con diez y la defensa descompuesta, un rival que a pesar de jugar con uno menos en defensa saca a un delantero para quitar a un mediocentro defensivo y se la juega. Un rival atrevido que intentó jugar y jugó mucho mejor que un Chelsea que se conformaba con pasar a la final de una manera muy ruín, deshaciendo el arte del Barça. Esta vez quizás el Barça no llegó tanto a la meta de Cech. Es lógico, ese amasijo de carne lo impedía. No siempre se mide el fútbol por el número de ocasiones de gol de unos o de otros, sino por la intención que pusieron unos y la que pusieron los otros.

Ayer, como dice Pol Gustems en su blog, ganó el fútbol, ya que nunca un gol había merecido tanto serlo.

Saludos.

Orly dijo...

¡¡¡Ésto es una fiesta...


Eran las once menos cuarto de la noche y sonó el móvil. El hermano "sandwich" parapadeába en la pantalla.

-Enhorabuena!!! Escucho a través del auricular del teléfono. Madridista de pro, antibarcelonista confeso, me envió un mensaje a veinte minutos del final. El mensaje rezaba... "Así no, eh?, para un día que soy del Barça... vaís a perder" y me llamó nada más terminar el partido. El partido le pilló en Tortosa, enclavamiento geográfico culé, y rodeado de fervientes seguidores blaugranas, vio, parapetado en su silla, cual Chelsea en sus cuarenta y cinco metros de feudo, el partido, esperando una genialidad, un sólo destello de los cientos que tuvo que aguantar el anterior sábado, esta vez para poder saltar de la silla como un culé más. Tras terminar el partido, sin fundirse en abrazos con desconocidos seguidores blaugranas, subió a la habitación y me llamó a mi para felicitarme y supongo que al resto de la familia. Para terminar de igual manera que he empezado... Viva andrés Iniesta!!!!.

jonceltic dijo...

Yo temí lo peor viendo que no llegábamos ni al área, áunque el balón era solo del Barça. La pena son las sanciones para la final, que será una bomba de partido.

Gabriela Miranda dijo...

¡Viva la mancha cojones! (perdon por la palabra)

Sílvia dijo...

Hola!
Cuando se sufre y se logra ganar, la euforia se desborda. Enmpezamos a coleccionar noches mágicas :)
Saludos
Sílvia

Pablo Orleans dijo...

@ Orly: Este equipo es capaz de convertir al más madridista al barcelonismo. "Hasta afonía tengo de cantar el gol de Iniesta..." me dijo a mí. El curioso caso de Rubén Orleans...

@ Jonceltic: Yo tampoco imaginaba el chicharrito de Andrés. Ya veía al Barça de regreso a Barcelona sin sonrisas en la cara...
Este equipo tiene plantilla como para suplir cualquier baja...hasta las de Alves, Abidal y Márquez.

@ Gabriela: Ni perdón ni hostias...¡Viva La Mancha, viva Albacete y viva la madre que parió a Iniesta...cojones! VISCA EL BARÇA!

@ Sílvia: Que siga esa colección el miércoles que viene y el 27 de mayo.

Saludos!

Orly dijo...

Mientras todos los flashes apuntan hacia Cristiano Ronaldo, Messi, Ibrahimovic...un pequeño futbolista manchego de 1,70 sigue discretamente un camino que le lleva hacia la historia más brillante del Barcelona. Es Andrés Iniesta, ese jugador discreto de cara al público pero llamativo y único sobre el terreno de juego. Con su gol, en el tiempo de descuento, el de Fuentealbilla estará en el recuerdo de los aficionados culés. Es el tanto que lleva al Barcelona a Roma, el que mantiene vivo el sueño del triplete.

NoTe dijo...

Gracias Iniesta! Gracias Barsa!

Pol Gustems dijo...

Perfecto. Creo que la clasificación es merecida y con respecto a la actuación arbitral, el árbitro estuvo horrible. favoreció al Chelsea en la vuelta pero perjudicaron al Barça en la ida y por el conjunto de errores quizás los blues tengan algo más que quejarse, pero tampoco tanto. En fin, que estamos en Roma. Un golazo de Iniesta que la verdad no me esperaba lo más mínimo. En el 85' deje de creer.

Saludos!!